¿Qué perfil tiene un “bebé jefazo”?

¿Qué queremos decir con “bebé jefazo”? Se podría caricaturizar como la constatación de un cambio de gobierno que se impone en muchas familias actuales.

De este modo, pasamos de la dictadura de los padres a la dictadura de los hijos, del matriarcado/patriarcado al “filioarcado”, en definitiva, “en casa se hace lo que el niño quiere”.

El bebé jefazo y la salud infantil

Si reflexionamos un instante observamos efectivamente que está directamente relacionado: ¿Qué sucede si nuestros hijos son los que deciden qué comen y cuándo comen?, ¿cuándo van a dormir y dónde?, ¿cuándo juegan, a qué y cuánto tiempo?

Con más frecuencia de lo que muchos podáis pensar nos encontramos en nuestras consultas: dietas desequilibradas, rechazo a alimentos básicos, niños incapaces de masticar, abuso de carbohidratos o productos lácteos…

Disminución de horas de sueño, horarios de descanso que corresponde más bien a patrones de adultos… Uso de pantallas y videojuegos cada vez más pequeños, cada vez más tiempo…

Todo esto desemboca en verdaderos problemas de salud: obesidad infantil, anemias ferropénicas, estreñimiento crónico, múltiples patologías eventuales de la edad adulta que ponen sus bases durante la infancia.

También se diagnostican patologías asociadas a mala calidad del sueño, agotamiento, afectación en el rendimiento escolar y el humor, sobrediagnóstico de trastornos de déficit de atención e hiperactividad, problemas de adición, dependencia y violencia…

En muchos casos hijos sin límites durante su infancia que propicia personas muy limitadas en su etapa adulta.

En nuestra sociedad de la información, en padres concienciados y formados que intentamos ofrecer la mejor educación posible a nuestros hijos, ¿por qué nos equivocamos en cuestiones aparentemente capitales?

La respuesta sin duda es compleja. Hay que encuadrarla en el contexto social que vivimos y enfocarla desde muchos ángulos diferentes.

Orientar y guiar

Son esenciales valores y principios que nos orienten y guíen. Además, cada hijo exigirá una educación individualizada atendiendo a su ser único y especial. Así la educación se convierte en un camino constante, donde los padres vamos aprendiendo de nuestros hijos y de nuestros fracasos prácticamente a la par.

Sin embargo, desde el día que comenzamos a ser padres, tenemos una responsabilidad que no podemos eludir… Llevándolo a lo absurdo ¿veríamos normal que un juez confiase al acusado qué condena merece? ¿que un médico deje en manos de su paciente cuántas veces se toma un antibiótico? ¿o que un bombero pregunte a los afectados cómo apagar el fuego?

Del mismo modo nuestra responsabilidad como padres no puede dejar en manos de nuestros hijos qué comen, cuándo duermen, con qué juegan, etc.

Algunos padres reaccionan en la consulta, dirigiéndose a su hijo de 3 ó 4 años … “¿ves lo que te dice el pediatra?, tienes que hacerle caso” …promover la responsabilidad de los niños nunca puede significar liberarse de la nuestra como padres.

Todo esto no se opone en absoluto a favorecer su autonomía, contar con sus opiniones, estimular un criterio propio y crítico, etc. Como comentábamos previamente el modelo de educación puede ser muy distinto pero no debe suponer que obviemos temas que son competencia exclusiva de los padres.

El objetivo es que en el futuro nuestros hijos sean verdaderos “jefazos de sus vidas”, protagonistas de su destino, capaces de caerse, levantarse y sacrificarse por sus sueños. Que verdaderamente “manden” en sus vidas, con pensamiento crítico, siendo dueños de su presente y constructores de su futuro.

 

 

 

 

 

 

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