Vuelta al running, pero sin carreras

los entrenamientos deben orientarse a largo plazo tras la pandemia

El proceso de desescalada tras el confinamiento como consecuencia de la pandemia ha permitido a todos los runners españoles volver a calzarse las zapatillas y retomar, poco a poco, la normalidad.  Sin embargo, dentro de ese proceso, falta un elemento esencial: las carreras. Todavía habrá que esperar algunos meses para tener una oferta de carreras tan grande como a la que estábamos acostumbrados antes del COVID-19. Hemos vuelto al running; pero sin carreras.

 “Sí, competíamos mucho, y lo hacíamos siempre buscando nuestro 100%, precipitábamos nuestro estado de forma, pudiendo llegar “pasados” a nuestro objetivo principal”

Correr para ganar. Precisamente, ese apretado calendario de carreras impedía en ocasiones trabajar los entrenamientos a medio-largo plazo, ya que los corredores buscaban un rendimiento inmediato. Y al final, lo cierto es que tal cantidad de carreras condicionaba en buena medida el estado de forma de los runners. “Sí, competíamos mucho, y lo hacíamos siempre buscando nuestro 100%, precipitábamos nuestro estado de forma, pudiendo llegar “pasados” a nuestro objetivo principal. Además, la propia competición condicionaba el entrenamiento los días previos; también los días posteriores, donde buscábamos sesiones de recuperación”, explica Antonio Montoya, doctor en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte y entrenador en la Unidad de Salud Deportiva de Vithas Valencia 9 de Octubre (deporte.nisa.es).

Así, se fueron consolidando las planificaciones llamadas contemporáneas, es decir,  aquellas que tienen como objetivo un rendimiento a corto plazo con periodos de entrenamiento cortos orientados a la mejora de distintas capacidades. “Podríamos decir”, concluye Antonio Montoya,  “que se buscaban varios o múltiples picos de forma al año”.

Modelo tradicional de entrenamiento. Actualmente nos encontramos ante otro escenario, más similar al que tenían los “deportistas de los 90” y años anteriores, previos a la eclosión de carreras populares, y que en ciudades como Valencia ha supuesto un antes y un después en la práctica del running. En relación al entrenamiento de aquellos años, recuerda Antonio Montoya, “había menos pruebas, los objetivos se trabajaban más a largo plazo y se conseguían excelentes resultados”.

Actualmente nos encontramos ante otro escenario, más similar al que tenían los “deportistas de los 90” y años anteriores, previos a la eclosión de carreras populares, y que en ciudades como Valencia ha supuesto un antes y un después en la práctica del running.

Así las cosas, propone Antonio Montoya, “debemos plantearnos qué hacer con nuestra planificación, porque lo que antes de la pandemia podría darnos resultados, ahora podría no tener el mismo efecto o no ser la mejor opción para conseguir nuestro propósito”. Es tiempo de:

  • Trabajar más a largo plazo: porque no tenemos competiciones a la vista.
  • De tener paciencia con nuestro entrenamiento, de no acelerar el proceso de adaptación: porque lo único que podemos conseguir tras varios meses confinados es generar alguna sobrecarga (lesión).
  • De respetar el principio de la especificidad del entrenamiento: porque ahora con contenidos más generales también podemos conseguir mejorar nuestra forma.
  • De trabajar nuestros puntos débiles y de escuchar a nuestro cuerpo: porque nuestro sistema músculo esquelético es generoso y cuando algún músculo no realiza bien su función, los “compañeros de alrededor” le ayudan en su acción. Sin embargo, esto es un arma de doble filo, ya que a la larga esta colaboración genera descompensaciones que se traducen en forma de lesión.

Por tanto, nuestra recomendación es que entrenéis pensando más en el largo plazo y que no precipitéis vuestro estado de forma. La mejor forma de lograrlo es ponerse en manos de un profesional de la actividad física que muy probablemente ayudará a frenar a tus pies en esta etapa”.

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