Graves consecuencias de los diagnósticos tardíos

Como consecuencia de la incertidumbre provocada por la pandemia y la creciente saturación de la sanidad pública, parte de la población ha dejado en un segundo plano sus dolencias, poniendo en riesgo su salud. Los profesionales del Hospitales Vithas inciden en la importancia de acudir a los centros hospitalarios para realizar las revisiones o tratar las urgencias, ya que las consecuencias de no hacerlo pueden ser muy graves.

¿Qué patologías no pueden esperar?

  • Ictus

Uno estos casos son los ictus, ya que dos de cada tres personas que sobreviven a este accidente cardiovascular o infarto cerebral, que requiere de una intervención urgente, presentan alguna secuela, que se agrava si el tiempo de respuesta es excesivo.

Ante cualquier alarma, se recomienda acudir al servicio de urgencias, ya que la intervención en las primeras horas puede reducir en un 30% las complicaciones. En esta línea, las intervenciones quirúrgicas son clave en la resolución de numerosas patologías.

Como señala el responsable del equipo de Cirugía General y Aparato Digestivo en el servicio de Urgencias del Hospital Vithas Castellón, Jesús Nomdedeu, un diagnóstico tardío se traduce en enormes complicaciones que pueden suponer secuelas graves o incluso la muerte».

  • Ginecología

En estos casos, como señala el ginecólogo, José Luis Herráiz, «realizarlas de manera periódica es esencial, porque existen ciertas patologías que se  pueden  diagnosticar  de manera precoz y así prescribir un fácil tratamiento. De no ser así, en muchas ocasiones, el tratamiento tiene peores resultados».

¿Qué descartamos en una revisión ginecológica?
  1. Cáncer de útero:

En la revisión ginecológica se  realizan pruebas para descartar y diagnosticar el cáncer de cérvix uterino y el de mama. «Posponer estas exploraciones puede hacer que tengamos que aplicar tratamientos mucho más  agresivos  (cirugía, quimioterapia, etc.) y disminuir la supervivencia a la enfermedad»

  • Cáncer de mama:

La mamografía rutinaria es muy importante y, en algunos casos, las mujeres no se las están realizando por el miedo a acudir a un centro sanitario. Así mismo, en el caso del cáncer de mama es esencial que las pacientes realicen una autoexploración de manera periódica y, en caso de notar alguna anomalía, consulten sin demora a su ginecólogo, que le indicará, tras la exploración adecuada, las pruebas que debe realizar. Estas suelen ser una mamografía y una ecografía.

  • Sangrados vaginales

Estos pueden indicar algún proceso más importan-te (miomas uterinos, pólipos endometriales, quistes de ovario y algunos tipos de tumores malignos ginecológicos). Ante algún síntoma de sangrado vaginal, acompañado o no de dolor abdominal, es vital que la paciente consulte a su ginecólogo para que se le pueda orientar y adoptar la solución adecuada.

“Demorar el diagnóstico y el tratamiento puede poner en peligro la supervivencia de la paciente en caso de lesiones tumorales»,

subraya el  doctor  Herráiz, quien también destaca que «en estos meses de pandemia hemos observado que las pacientes retrasan las consultas de problemas como alteraciones menstruales y dolores abdominales leves, que pueden ser signos de lesiones ginecológicas incipientes».

  • Urología

En el caso de los hombres, a partir de los 50 años, según explica el Urólogo Daniel Gallego, «todos deberían acudir al especialista para llevar a cabo una revisión prostática. No obstante, cabe señalar que en el caso de existir un antecedente familiar (padre y/o hermano) de cáncer prostático, la revisión debería iniciarse a los 40 años». El 82% de los hombres mayores de  50  años  refiere  Síntomas  de Tracto Urinario Inferior (STUI). La mayoría de veces resultan casi imperceptibles.

  • Pruebas urológicas

-Análisis de sangre con detección de PSA:  útiles en el diagnóstico precoz del cáncer de próstata, pero no para la detección de los STUI, por ello es necesaria la realización de una correcta entrevista médica, una ecografía urológica y una flujometría.

De ese modo se evitan situaciones como las infecciones de orina, las piedras en vejiga, el sangrado al orinar y la necesidad de colocación de son-da en vejiga», explica Gallego.

  • Síntomas en el hombre

Como regla general, los hombres deben acudir al urólogo si observan dificultad y/o urgencia frecuente para  orinar  (especial-mente en la noche), chorro débil de orina o con interrupciones, dolor o ardor al orinar, sangre en la orina o en el semen, eyaculación dolorosa, y dolor en la espalda, en las caderas o en la pelvis.

  • Síntomas en la mujer

Cabe indicar que, los urólogos también son los responsables del diagnóstico y tratamiento de problemas del suelo pélvico femenino tales como infecciones de orina de repetición, pérdidas de orina o  dificultad  de micción.

Los síntomas urinarios en la  mujer pueden esconder patologías como cálculos renales, inflamaciones, calcio  en  la  orina,  tumores  del tracto urinario. Por ese motivo «es conveniente que una mujer acuda al urólogo en caso de referir dolor genital, sensación de vaciado incompleto vesical, dolor lumbar, pérdidas  de  orina,  dificultad  al orinar, o presencia de sangre evidente o microscópica en la orina», explica el especialista.

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