A todos mis compañeros….

Irene Alonso, auxiliar de enfermería de Vithas Las Palmas, se jubiló a principios de enero. La sanitaria ha trabajado más de cuarenta años en el Hospital y, a sus más de sesenta años, ha decidido comenzar una nueva etapa en su vida, a pesar de emocionarse al pensar en la familia que deja en el centro sanitario. Antes de irse ha querido compartir con compañeros y pacientes esta emotiva carta:

Se dice que la jubilación es acto administrativo por el que un trabajador en activo, a una situación pasiva o de inactividad laboral (….). Sin embargo, llegados a este punto, personalmente quiero matizar que, debido a la juventud de mi mente, la jubilación no existe. Servidora va a seguir haciendo cosas mientras nazcan. No hay alas que se corten, mi mente no se quedará en blanco. Y es que nunca he tenido constancia del  paso del tiempo, ya que el tiempo, sin darme cuenta, se convirtió en una mera ilusión. Una ilusión que se ha mantenido por 45 años y tres meses de mi vida. Una vida en Vithas Las Palmas.

Irene Alonso, auxiliar de enfermería de Vithas Las Palmas, en sus primeros años en el centro hospitalario

Hay tanto, pero tanto que agradecer en una vida rodeada de excelentes profesionales y maravillosas personas… Probablemente den para una canción de Gardel, donde plagie y vocifere: “45 años no son nada”. Pero no es así. Sí que dan cuando el trabajo es pasión. Por eso, no debería llamarlo trabajo. Durante estos años he aprendido muchas más cosas de las que se aprenden en los libros y que, por los años que llevo en este Hospital, sé que solo se pueden adquirir al amparo de grandes profesionales. De aprendizaje va la historia. De aprendizaje y también de enseñanza. ¡Creedme! ¡No hay nada más hermoso que saber que, si algún día un solo dolor mitiga, si una sola sonrisa se esboza, será debido esos conocimientos que compartí! Solo por eso todos estos años de dedicación en el Hospital han merecido la pena y han tenido su recompensa. En el extenso anecdotario incluiría cientos de página que daría para un libro, aunque, tal vez, me anime algún día a escribirlo. ¿Quizás alguien debería preocuparse? Una broma para no emocionarme.

Flavio da Silva, director de enfermería de Vithas Las Palmas, dedica unas palabras a Irene, tras 45 años en el Hospital

En honor a la verdad, estos tiempos que nos han tocado vivir quedarán marcados en mi memoria. Cuando este virus nos tiene expectantes y envueltos en preocupación. Mientras las visitas y el contacto familiar se han convertido en una tarea y prohibida; ahí estaba el teléfono móvil en mano para acercar a pacientes y familiares, consiguiendo esa paz y tranquilidad que da la voz de un ser querido. Tuve el privilegio de vivir ese sentimiento en el Hospital y me lo llevo en lo más hondo de mi corazón. ¡Gracias Vithas Las Palmas por hacerme participé de las videollamadas!

No sería apropiado mencionar solo a algunas personas, porque cada compañero ha significado y significa algo para mí. Son la familia que elegí, aunque me gustaría hacer una mención especial a todos aquellos compañeros que nos dejaron a lo largo de estos años, pero aún continúan presentes. Al final lo importante no es vivir, sino saber que estamos viviendo.

La gratitud es una flor que brota del alma. gracias, a mi familia en Vithas Las Palmas.

Siempre estarán en mi corazón.

 Irene Betancor Alonso

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