La importancia del diagnóstico precoz de los trastornos de la conducta alimentaria

trastornos de la conducta alimentaria

Juan Pablo Zito-Carro. Psicólogo-Psicoanalista. Responsable Clínico de Centro UNO. Unidad de Desórdenes Alimentarios del Hospital Vithas Perpetuo Socorro

 

Los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) son patologías de origen psicológico que afectan al cuerpo, en ocasiones de manera grave e incluso mortal. Su aparición es más frecuente en mujeres (10:1) de entre 12 y 18 años aunque estamos observando una ampliación de la franja de edad de inicio de la enfermedad. Sus síntomas son muy variados y se presentan a nivel del cuerpo, los afectos y en la conducta del paciente. Entre los TCA más conocidos encontramos la anorexia y la bulimia aunque en los últimos años han proliferado nuevas formas de presentación de estos cuadros clínicos conocidos como: vigorexia, ortorexia, síndrome del comedor nocturno, etc.

A pesar de la variedad de síntomas éstas enfermedades no suelen diagnosticarse tempranamente sino ya cuando el desarrollo de las mismas está muy avanzado. Los problemas que acarrea la falta de un diagnóstico precoz son varios aunque vamos a destacar dos: en primer lugar, la enfermedad se va afianzando y puede llegar a cronificarse provocando un deterioro psicológico de gran magnitud; en segundo lugar, las consecuencias físicas pueden llegar a ser irreversibles en los casos más graves.

¿Por qué estos problemas se detectan tarde?

Tanto en los casos de anorexia como de bulimia suele ser la propia persona afectada quien mantiene la situación en secreto. Pueden convivir con el problema durante meses o incluso años y sin que su familia se dé cuenta. Los motivos son numerosos, sin embargo el más frecuente, y además el más peligroso, es la negación del problema tanto por parte del paciente como de su familia. La principal consecuencia de la negación es la pérdida de tiempo que favorece el avance de la enfermedad.

Por otra parte, del lado de los profesionales de la salud que trabajan con adolescentes, suele suceder que se desconozca el tema en profundidad y se diagnostique a partir de dos o tres síntomas popularmente relacionados con la anorexia o bulimia: preocupación por engordar, delgadez, vómitos, retirada de la regla o dejar de comer, por ejemplo. Es cierto que estos síntomas aparecen en los cuadros clásicos de TCA, no obstante hay indicadores previos que nos permiten hacer una aproximación diagnóstica y comenzar el tratamiento cuanto antes.

¿Quién pide ayuda?

Una vez detectado el problema es necesario pedir ayuda profesional y aquí encontramos una distinción entre anorexia y bulimia; a las primeras – su delgadez o el no comer – no se les presenta como algo incómodo, no sienten angustia por estar delgadas sino precisamente cuando comen (por haber cedido al deseo de comer); por tal motivo suelen ser los padres los que demandan ayuda y no la paciente. En cambio, en las bulimias es más habitual que sean las mismas afectadas las que lo hagan, cuando la situación se les ha escapado del control y los vómitos (por ejemplo) se vuelven incontrolables. En nuestra unidad disponemos de un Servicio Exclusivo para Padres en el que se ofrecen los recursos e indicaciones necesarias para que puedan orientarse en la etapa previa al inicio del tratamiento por parte de su hija.

De Ralph Aichinger en Flickr
De Ralph Aichinger en Flickr

Indicadores a tener en cuenta

El deterioro psíquico y físico que presentan los casos de TCA puede llegar a extremos muy graves, por ello la detección rápida y la intervención por parte de un equipo interdisciplinario de profesionales especializados es fundamental para el buen pronóstico del tratamiento de estas patologías cada vez más extendidas.

Señales psicológicas:

  • Alteración del estado de ánimo
  • Ansiedad
  • Síntomas obsesivo-compulsivos
  • Abusos de sustancias
  • Conductas impulsivas
  • Alteraciones de la personalidad
  • Ideación suicida y riesgo de autolesión
  • Grado de consciencia del problema

Señales de la conducta

  • Aislamiento social
  • Sospecha o comentarios de terceros sobre el estado de la niña (darle importancia)
  • Aumento de la frecuencia de ir al cuarto de baño
  • Cambios recientes en la dieta
  • Realización de dietas frecuentes
  • Restricción de alimentos
  • Cambio en el habito intestinal
  • Uso de suplementos nutricionales o fármacos
  • Uso de prendas de vestir anchas
  • Negativa a compartir los momentos de la comida con otros.

Señales físicas

  • Aspecto triste y ojeroso
  • Atrofia muscular y aumento del relieve óseo
  • Piel seca y agrietada
  • Manos y pies fríos.
  • pelo seco, áspero y frágil
  • Callosidades en los nudillos por la provocación de vómitos (Sd. de Russel)
  • Erosiones dentarias
  • Edemas en extremidades

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