Todo lo que debes saber sobre el Cólico del lactante

Alimentación en los bebés

El cólico del lactante es uno de los motivos de consulta pediátrica más frecuente. Es importante acudir en primera instancia al médico pediatra para que confirme que se trata de un cólico, así como para la dispensación si lo cree necesario de algún tratamiento médico o a base de productos naturales que ayuden a calmar el dolor y/o expulsar los gases.

¿Cómo sé que mi bebé tiene un cólico?

El cólico es un trastorno típico de los primeros meses de vida en el bebé que se caracteriza por un llanto intenso y prolongado. En estos casos, el bebé suele adoptar una posición característica, flexionando los muslos sobre el abdomen, apretando los puños, con la cara enrojecida y el abdomen tenso. Estos episodios pueden durar minutos u horas.

¿Por qué se produce el cólico en el lactante?

Entre las posibles hipótesis de la causa, el cólico podría deberse principalmente de una inmadurez del sistema digestivo por eso las molestias y dolores en el abdomen. Otra de las causas por las que sucede son las causas alérgicas: la intolerancia a la proteína de la leche de vaca. De hecho se ha comprobado que algunos niños con cólicos muy intensos, con toma de leche artificial y no materna, pasan a ser alimentados con leches especiales y mejoran.

Lo cierto es que se acaban resolviendo, en el peor de los casos, hacia los tres o cuatro meses de edad, sin afectar al crecimiento y al desarrollo del bebé.

Consejos de prevención

En los niños alimentados con lactancia materna, en ocasiones, se suelen aconsejar pautas dietéticas a la madre tales como la retirada de la leche de vaca y productos derivados, el trigo, bebidas con cafeína, etc

Otra recomendación es procurar que trague el menos aire posible con el biberón y en el caso de la lactancia materna que realice un buen agarre al pezón.

A nivel de tratamiento fisioterápico y osteopático el profesional además de realizar las sesiones en consulta, también realiza la formación a los padres de pautas domiciliarias para casa. La consulta con el fisioterapeuta suele ser de gran ayuda en la mayoría de los casos resolviéndose en pocas sesiones.

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