Cómo prevenir el cáncer de vejiga

El cáncer de vejiga es uno de los tumores más comunes. En el hombre ocupa el cuarto lugar de presentación, después del cáncer de próstata, pulmón y colon. En la mujer ocupa el octavo lugar.

Es 2,5 veces más frecuente en los hombres que en las mujeres; no obstante, a pesar de su menor incidencia, las mujeres pueden tener peor pronóstico.

En relación a la edad, más de las dos terceras partes se diagnostican a partir de los 60 años, siendo muy infrecuentes por debajo de los 40 años.

¿Cuáles son sus posibles causas?

La exposición a determinadas sustancias tóxicas carcinogénicas, el hecho de que éstas se eliminen por el riñón, y que la orina mantenga un contacto estrecho durante horas con la mucosa vesical, hacen que la vejiga sea un órgano diana excelente para el desarrollo de un tumor.

Entre los factores de riesgo encontramos:

  • Hábito de fumar. Es con diferencia el factor de riesgo más importante. El 50% de los tumores en el hombre y el 33% de las mujeres se deben directamente al tabaco.
  • Tintes industriales, especialmente los tintes del cabello.
  • Ingesta excesiva de café, malos hábitos dietéticos -especialmente pobres en vitaminas-, utilización masiva de edulcorantes y poca ingesta de líquidos.
  • Radioterapia de la zona pélvica por tumores.
  • Cistitis infecciosa y crónica.
  • Se han comunicado la asociación infección del virus del papiloma humano.

¿Qué síntomas presenta?

El síntoma más frecuente, y que orienta de inmediato hacia un diagnóstico de sospecha, es la presencia de orina con sangre: hematuria, presente en más del 80% de los casos.

Suele ser un sangrado que uno lo observa (hematuria macroscópica), aunque en ocasiones solo se identifica en el análisis de orina (es decir, hematuria microscópica).

Esta presencia de orina en sangre es habitual que sea durante toda la micción, en ocasiones con coágulos, de aparición y cese caprichosos, no relacionada con ninguna actividad.

Aunque casi siempre se manifiesta sin molestia, puede a veces presentarse como unos síntomas parecidos a una cistitis: escozor, dolor en la uretra y bajo vientre, aumento del número de micciones, urgencia de orina o síntomas parecidos a una infección de orina que son tratados como tal y no responden al tratamiento, por lo que hay que sospechar de ellos en estas situaciones.

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico, generalmente, se realiza con una ecografía de la vejiga, que permite identificar el tumor dentro de la misma. Otras veces necesita la realización de una cistoscopia, que explora la vejiga directamente e identifica el tumor y otras lesiones vesicales