Los cuidados de la piel infantil en verano

La piel es el órgano más grande del cuerpo humano y empieza a envejecer desde el momento del nacimiento. Una correcta protección es necesaria para mantener sus características de forma íntegra.

¿Cuáles son las funciones de la piel?

1.- Regula la pérdida de líquidos y electrolitos, a través del sudor.

2.- Regula la temperatura.

2.- Protege ante los rayos solares ultravioletas.

3.- Actúa como una barrera contra las infecciones, gracias a su manto ácido.

De ahí la importancia que tiene cuidarla desde el principio, para mantener sus características de forma íntegra, sin esperar a que presente problema alguno.

Los cuidados de la piel

Cuando vemos un recién nacido nos damos cuenta que su piel es mucho más delgada que la del adulto y, por lo tanto, más susceptible a padecer infecciones o tener irritaciones.

  • En esa etapa se puede dar un baño cada 1-2 días, no prolongado, con agua tibia (36-38ºC) y en una habitación a una temperatura agradable. No hace falta excederse en la limpieza.

  • Con el paso del tiempo la piel sana no necesita el baño o la ducha diario, y cada persona va a sentir su necesidad de higiene, por lo que no hay normas rígidas sobre su frecuencia. La frecuencia puede estar relacionada con factores, como su actividad física, sus características personales e, incluso, sus tradiciones culturales, entre otros. La excesiva frecuencia no es garantía de salud.

  • Podríamos utilizar una ducha con agua tibia para el niño mayor y baños templados para los bebés y niños pequeños.

  • Asimismo, se puede aplicar un jabón syndet (sin detergente), o un aceite de baño, que son menos irritantes y resecan menos la piel. Se debe utilizar en poca cantidad con la mano o con una esponja suave. Un enjabonado una o dos veces por semana podría considerarse suficiente para mantener una piel limpia y sana. Determinadas zonas (anogenital, axilas, ingles, manos, boca, nariz,) se limpiarán cuantas veces sea necesario.

  • Después del enjabonado es imprescindible un buen aclarado, para evitar que los restos de jabón resequen la piel.

  • Tras el baño o ducha, y con la piel húmeda, se aplicarán lociones hidratantes o emolientes que proporcionan hidratación y plasticidad.

  • Para terminar, secar con una toalla, mejor de algodón, sin frotar. Insistir bien en los pliegues (tras orejas, ingles, axilas y cuello).

  • No olvidar que la piel es para toda la vida.