¿Cómo alimentarme en verano?

Con la llegada de esta estación, llega también el intenso calor que hace que estemos más inapetentes en relación a la comida y hace que vayamos hacía alimentos más ligeros y frescos. Como nuestro organismo es muy sabio hay que hacerle caso.

Vamos a preferir comidas más livianas frente a los guisos y platos de cuchara que comemos con el frío. Es importante tener una relación de “platos veraniegos” como lo es una ensalada de garbanzos frente a “platos más de invierno” como por ejemplo lo son unos garbanzos con espinacas, así estaremos consumiendo los nutrientes que nos aportan las legumbres durante todo el año.

Aprovecha para fomentar el consumo de vegetales en ensaladas. Hay muchas versiones para hacer una apetecible ensalada, desde la más típica ensalada de la huerta con lechuga, tomate y cebolla, pasando por las ensaladas con frutas hasta haciendo ensaladas con envidias u hojas de lechuga.

No te olvides de consumir frutas de temporada que nos van a aportar muchas de las vitaminas y minerales que necesitamos, a parte de un buen aporte de fibra para regular nuestro tránsito intestinal y también nos aportan agua. Una idea muy buena para fomentar su consumo es congelar la fruta. Por ejemplo, la sandía, así cuando nos apetezca refrescarnos basta con triturar la sandía congelada con un chorrito de limón y unas hojas de hierbabuena para tener un granizado de lo más saludable.

Es muy importante mantenernos bien hidratados en todo momento y la bebida por excelencia para conseguirlo es el agua. Bebe muy esporádicamente refrescos u otras bebidas (con alcohol o sin alcohol) e intenta llevar siempre que puedas una botella con agua e ir dando pequeños sorbos durante el día.