¿Mochila convencional o con ruedines?

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Hemos empezado el curso y algunos de vosotros todavía dudáis sobre qué tipo de mochila usar, cuál es mejor y cuál es la menos nociva para la espalda de nuestros hijos, en este post hablaremos no de cuál es la mejor ni la peor sino de cómo utilizarlas correctamente.

Entre las muchas dudas que asaltan a los padres en el inicio de curso está si comprar una mochila tradicional o aliviar parte de esa carga con una mochila de ruedas. Está claro que el hombre inventó la rueda para algo, pero las mochilas de ruedas también tienen sus inconvenientes. Sin embargo, si el niño aprende a distribuir el peso y a colocarse la mochila en la espalda a una altura adecuada, el efecto no tiene por qué ser perjudicial.

Mochila convencional

 En el caso que nos decidamos por una mochila más convencional vamos a explicar cómo realizarlo correctamente. En primer lugar, comentar que todos los estudios recomiendan no cargar más de un 10-15% de tu peso. Es decir, si nuestro hijo pesa 27 kilos, no debería llevar un peso superior a los 3 kg de peso.

En lo que ambos coinciden es que la mochila nunca debe llevarse colgada de un hombro o reposando sobre los glúteos, sino centrada en la espalda y bien sujeta.

Las mochilas deben tener una sujeción firme, con correas anchas y acolchadas. La carga en su interior debe estar estable, no moverse de lado a lado, y repartida de forma equilibrada. Por ello es muy útil que tengan distintos compartimentos y colocar las partes más pesadas lo más pegadas a la espalda.

Mochila con ruedines

Sin embargo, algunos expertos dicen que siempre es mejor tirar del peso que llevarlo a cuestas. Y además si fuera como los carritos de la compra, con cuatro ruedas y que se empujasen en lugar de tirar de ellas como se hace actualmente, serían perfectas.

No todas las aceras, ni entradas y salidas de centros están preparadas para pasar una mochila de ruedas. Las muñecas de los niños también pueden sufrir dolores y molestias si tienen que levantar peso, o incluso en la espalda, si el mango no tiene la altura adecuada o no es regulable y llevamos una postura incorrecta. Por lo tanto, la decisión es únicamente vuestra, en función de las circunstancias de cada niño, trayecto, colegio, etc.

Si se tiene en cuenta que una escuela con un tamaño medio obliga a los alumnos a subir al menos un piso de escaleras, ya no resulta tan buena opción. Por tanto, entra en juego otra variable. Dependerá entonces del trayecto más o menos largo a la escuela, si el autobús para o no delante de casa, lo que determine la elección.

¿Qué otros factores favorecen o perjudican la espalda?

La buena educación postural se antoja clave en el crecimiento del niño, de ahí la insistencia de los especialistas en que los padres sean perseverantes a la hora de corregir malos hábitos en las actividades diarias y cotidianas de su hijo, pues de no hacerlo, les pasará factura.

Hay profesionales para quien ni el excesivo peso ni el tipo de mochila son los únicos responsables del incremento de las visitas por parte de adolescentes a las consultas médicas y de fisioterapia.

La forma de sentarnos mirando el televisor o en la mesa de estudio, e incluso el mobiliario, muchas veces inadecuado, de los colegios.

-Hacer ejercicio. Practicar algún deporte o ejercicios para fortalecer los m úsculos de la espalda.

-La posibilidad de usar taquillas para que los alumnos dejen allí su material y sólo transportasen diariamente el que necesitasen o reclamando que los libros de texto se dividan por trimestre para reducir su peso.