Cuidados de la piel en invierno

Nuestra piel sufre durante el invierno una serie de procesos que la agreden, tales como el frío, el viento, así como cambios bruscos de temperatura, la sequedad de los aires acondicionados, etc.

El frío produce vasoconstricción, y por tanto disminuye el riego sanguíneo y la hidratación de la dermis. En general todas las pieles sufren, sobre todo las zonas más expuestas como la cara y manos, y esto se acentúa más aún en pieles finas o débiles, en dermatitis atópica, pieles mayores o agredidas, pudiendo derivar incluso en rosácea y cuperosis.

La nariz, la frente o la barbilla, que suelen presentar una piel más grasa, aguantan mejor las agresiones del invierno, mientras que las mejillas resultan más afectadas, al igual que los labios, cuya finísima piel puede agrietarse.

Cómo cuidar tu piel en invierno

Es imprescindible una buena hidratación, tanto interna (bebiendo agua) como externa a través de cremas y tratamientos medicoestéticos, estos son los que más nos ayudan tanto reparando y tratando la piel como protegiendo y previniendo de los efectos del frío.

El producto imprescindible: el ácido hialurónico, es el producto más importante y eficaz en la hidratación de la piel, existen varios tipos, y diferentes pautas de tratamiento siendo la más adecuada para el invierno, la hidratación profunda de 8 meses de duración, técnica de mesoterapia con un ácido hialurónico no reticulado y acompañado de vitaminas, oligoelementos y minerales.

Con ello conseguimos, hidratar, reparar, un efecto seborregulador en pieles mixtas y tratar pequeñas agresiones faciales.