Corrige las posturas en W o Y de tus hijos

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¿Qué es la postura de doble W?

La postura de doble W es una de las posiciones más comunes en las que podemos encontrar a nuestros hijos cuando juegan en el suelo. Se llama así porque si miramos desde arriba, las piernas adoptan una posición similar a esta letra.

Es una postura en principio cómoda para ellos, les aporta estabilidad a la hora de jugar en el suelo ya que aumentan su base de sustentación. Hay que tener en cuenta que es posible que realicen esta posición sin dolor ya que los niños presentan gran laxitud ligamentaría.

Pero debemos de tener en cuenta que el uso de esta posición nos puede producir problemas en el futuro, ya que la rotación que presentan fémures y tibias pueden alterar articulaciones como la de la cadera, la rodilla y los tobillos. Una de las consecuencias es caminar con rodillas y pies rotados hacia dentro excesivamente, por la debilidad a su vez de los músculos abductores, rotadores externos y extensores de cadera.

Asociado a la alteración del miembro inferior es frecuente encontrar problemas de la columna y de la musculatura abdominal ya que dicha musculatura deja de trabajar para mantener la posición vertical.

Desde el punto de vista Psicomotor se presentan  problemas de equilibrio que afectan el  desarrollo motor al limitar las rotaciones de tronco y postura, dificultando la aparición de reflejos de enderezamiento alterando los patrones motores de caminar y correr, y el paso de la línea media de las extremidades superiores. En definitiva, las consecuencias pueden ser trastornos ortopédicos, problemas de desarrollo y posturales.

Debemos asesorar a los padres que corrijan la postura indicándoles a sus hijos que se sienten,

  • con las piernas estiradas hacia delante.
  • con las piernas de lado.
  • con las piernas flexionadas apoyando el culete en los tobillos.
  • con las piernas cruzadas (posición de indio).

PIERNAS EN ‘X’

Es una alteración de la alineación de las rodillas en donde estas se tocan y los tobillos están separados.   Esta afección suele producirse en niños en los que hay una mayor laxitud ligamentosa y una habilidad articular extrema que suele ser un rasgo hereditario y que puede dar lugar también a problemas en los pies como el hundimiento del arco plantar.

La desviación de las rodillas va a conllevar desviación de las otras articulaciones como la cadera y los tobillos para mantener la verticalidad de la persona dificultando la ejecución de los diferentes patrones motores (saltar, caminar y correr).

En estos casos  la fisioterapia actúa desde el punto de vista de la valoración de las articulaciones implicadas tanto del miembro inferior como una evaluación de la espalda, asegurándonos una buena biomecánica y equilibrio muscular. En caso necesario pautar un programa de ejercicios para restablecer la correcta alineación.