¿Cómo tratar la sudoración excesiva?

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La hiperhidrosis primaria, se define como un exceso de sudoración por encima de lo requerido para el control normal de la temperatura corporal. Afecta generalmente a las palmas de las manos, axilas, plantas de los pies y región facial, regiones donde más densidad de glándulas sudoríparas tenemos.

¿Qué factores pueden influir en la sudoración excesiva?

Su causa exacta se desconoce, pero se ha podido comprobar que, en los pacientes que la padecen, existe un exceso en la señal del sistema que regula la sudoración (sistema nervioso autónomo simpático), así como una mayor sensibilidad de las glándulas sudoríparas a dicho estímulo.

Es fundamental diferenciar esta patología de la hiperhidrosis secundaria, en la que debido a diferentes enfermedades (hipertiroidismo, diabetes mellitus, infecciones, etc.) se produce un exceso de sudoración secundario a las mismas, y cuyo tratamiento difiere del que aquí se expone.

¿Es un problema frecuente?

Es un problema frecuente, que afecta en torno al 2-4% de la población, siendo más común en adolescentes y adultos jóvenes, no siendo extraño que puedan presentar antecedentes familiares. Este trastorno se inicia habitualmente en la infancia temprana, y suele diagnosticarse en la adolescencia, persistiendo durante toda la vida si no se trata.

¿Cómo afecta a la calidad de vida?

La hiperhidrosis primaria interfiere de modo significativo en la calidad de vida, puesto que afecta a las actividades diarias de los pacientes, a sus relaciones sociales y personales, así como al ámbito laboral. Además, cuando se suda es más fácil que se produzcan lesiones como rozaduras, sudaminas y eccemas provocadas por el rozamiento de la piel que pueden resultar tediosas de tratar.

¿Qué opciones terapéuticas hay para la hiperhidrosis?

Existen diferentes formas de tratamiento que consisten, en un principio, en la aplicación de desodorantes antitranspirantes basados fundamentalmente en cloruro de aluminio. Cuando resulta ineficaz, existen otras alternativas terapéuticas dependiendo de cada paciente: medicamentos orales, aplicación de toxina botulínica (botox) o incluso la cirugía.

La aplicación de toxina botulínica ha demostrado utilidad en la hiperhidrosis de axilas y palmas. Su mecanismo de acción consiste en un bloqueo de la transmisión nerviosa en la unión neuromuscular, cesando la producción de sudor entre el segundo y cuarto día después de la infiltración, pero éste es un bloqueo temporal, con efecto durante seis meses aproximadamente.

Es un tratamiento de fácil aplicación, con mínimos efectos secundarios y una alta efectividad en pacientes con hiperhidrosis primaria focal, contemplándose como una opción intermedia entre el tratamiento conservador y la cirugía.

Alternativas a ese tratamiento

El tratamiento quirúrgico actual de esta enfermedad consiste en la simpatectomía toracoscópica bilateral, tratamiento que se reserva para los casos severos, y que presenta unos resultados excelentes. Es una técnica mínimamente invasiva en la que a través de una única incisión de 1 cm. por debajo de cada axila, y mediante una cámara, se accede al interior del tórax, y se secciona la cadena nerviosa que transmite la señal excesiva.

La intervención se lleva a cabo el mismo día del ingreso hospitalario, sin necesidad de drenajes postoperatorios y con una tasa muy baja de complicaciones.

La recuperación es rápida, de modo que la mayoría de pacientes pueden ser dados de alta al día siguiente de la intervención. El dolor originado es mínimo y controlable con analgésicos de uso común, y en una semana el paciente puede estar desarrollando su actividad habitual sin limitaciones.

Ocasionalmente tras la intervención puede aparecer la llamada sudoración compensatoria, que consiste en un incremento en la sudoración en otras regiones del tronco (espalda, abdomen, muslos); cuando ocurre suele ser bien tolerada por los pacientes y apenas interfiere en la calidad de vida.

Los resultados estéticos son excelentes y apenas visibles. La resolución de la hipersudoración es inmediata, comprobando el paciente al despertar de la anestesia como sus manos o sus axilas se encuentran nuevamente calientes y secas.