¿Qué es la maniobra Kristeller?

La maniobra conocida como “Kristeller” es una maniobra que se lleva a cabo clásicamente para acortar el momento final del parto, lo que se conoce como expulsivo, y también para facilitar la salida del feto.

Para ello se aplica una presión manual controlada y continua sobre el fondo uterino de forma sincrónica con la contracción y estando la cabeza del feto lo suficientemente descendida.  Lo suele realizar tanto el obstetra como la matrona.

En la práctica clínica sí se sigue utilizando, siempre dependiendo de la escuela o corriente obstétrica y la experiencia de cada profesional.  No en todos los casos.

Esta maniobra resulta útil en situaciones en las que claramente se prevé un parto vaginal, para evitar la utilización de instrumentos obstétricos y los riesgos derivados de los mismos.

 ¿Cuándo se puede aplicar?

 La maniobra Kristeller es aplicable en momentos finales cuando la cabeza fetal se encuentra descendida lo suficiente en el canal del parto. Para que sea realmente efectiva, el pujo materno y la ayuda manual deben hacerse a la vez, por lo que requiere una gran concentración por parte del que la realiza y de la gestante.

Si se aplica en las condiciones referidas, añadiendo que la presión manual siempre debe ser controlada y que la paciente la tolere adecuadamente, los riesgos derivados de la misma deberían minimizarse a favor de los beneficios que supone una extracción fetal rápida. 

En determinadas ocasiones estas condiciones no se siguen de forma rigurosa; por ejemplo: cuando la cabeza no está lo suficientemente descendida dentro de la pelvis, si a la paciente le resulta molesto o si se realiza reiteradamente sin éxito.  Obviamente en estos casos deberíamos optar por otra alternativa.