Los niños y el sol

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Es importante saber que los niños no son adultos en miniatura, sino que presentan particularidades que los diferencian de los mayores. También presentan enfermedades cutáneas propias, exigiendo un gran conocimiento para su diagnóstico y un adecuado manejo de los tratamientos en la edad pediátrica.

No sólo es importante conocer las enfermedades de este rango de edad, sino las medidas de prevención que podemos poner en práctica en los niños para evitar enfermedades en la edad adulta.

Como es bien conocido, muchas enfermedades graves de la piel tienen una importante relación con la exposición solar. Es habitual que estos problemas surjan en la sexta década de la vida o más, pero en cambio el exceso de radiación solar no corresponde a la década previa, sino al sol acumulado en toda su vida.

Es importante conocer que entre el 50 – 80% del daño por la exposición solar que una persona sufre durante toda la vida se genera durante la infancia y la adolescencia.  Los hábitos adecuados preventivos y de protección solar pueden evitar hasta un 80% de todos los cánceres de piel.

Como hábitos de protección se recomiendan las siguientes 12 medidas

  1. Los menores de 6 meses no deberían exponerse al sol.
  1. Se debe reducir la exposición solar durante las horas centrales del día, entre las 12:00 y las 16:00 horas.
  2. Se recomienda buscar lugares con sombra.
  3. El sombrero de ala ancha protege mejor que una gorra, al cubrir también las orejas, la cara y el cuello.
  4. Valorar usar gafas de sol (desde los 2 años).
  5. Es recomendable el uso de ropa con protección UV si la exposición solar va a ser prolongada, como ya ocurre en otras latitudes como Australia.
  6. Aplicar correctamente las cremas de protección solar, a partir de los 6 meses de vida.
  7. Utilizar cremas de amplio espectro con un factor de protección (FPS) 15 + o superior.
  8. Debe proteger frente a UVB y UVA.
  9. Aplicación de las cremas: 30 minutos antes de la exposición; mejor antes de salir de casa.
  10. Usar de forma abundante y aplicarla de forma uniforme, sin dejar ninguna zona desprotegida (orejas, nuca, ingles…)
  11. Aplicar cada 2 horas y repetir cuantas veces sea necesario (tener en cuenta lo que arrastra la toalla, el sudor, la arena…)

Y este debería ser el cuidado de la piel frente al sol, por rangos de edades:

0-6 meses: No es recomendable la exposición directa solar. Se recomienda utilizar prendas de ropa frente al sol.

6 meses-3 años: Utilizar flitros físicos y prendas de ropa frente al sol.

Mayores de 3 años: Utilizar flitros físicos o químicos y prendas de ropa frente al sol.

 

Lo más llamativo de estas recomendaciones es que ocurre algo similar a lo que ha sucedido con el tabaco. Hace 40 años no se conocía bien el peligro de esta exposición, siendo frecuente que los niños se quemaran la piel y se “pelaran” después.

De igual forma, era frecuente que la población, incluso los médicos en la consulta, fumara sin ser consciente de las consecuencias del consumo de tabaco.  En la actualidad se da un fenómeno curioso en ambas exposiciones: a pesar de que la población conoce claramente los riesgos, sigue siendo frecuente el consumo de tabaco (especialmente en la adolescencia-juventud) y la exposición solar al mediodía acompañada de la aparición de quemaduras cutáneas.

Pero no se trata de alarmar ni de evitar las actividades al aire libre. Todo lo contrario, los niños deben disfrutar de estar en espacios abiertos y en la naturaleza, pero con precaución y con información.

Prestar atención a nuestra piel en todas las etapas de la vida es muy importante, ya que además muchas veces las lesiones cutáneas nos permiten detectar enfermedades de otros órganos y sistemas de nuestro organismo. Es importante la autoexploración y ante cualquier duda, acudir a su dermatólogo, que es quien más sabe de su piel.