¿Qué es la fibromialgia y cómo detectarla?

La fibromialgia es una enfermedad crónica que se caracteriza por dolor que afecta a múltiples zonas del cuerpo. Se suele acompañar de otros síntomas característicos, como cansancio y sueño alterado o de mala calidad.

El paciente se levanta ya cansado, con sensación de rigidez, y en ocasiones puede tener también hormigueos en manos o piernas. Bastantes pacientes presentan ansiedad o depresión asociada.

Los pacientes con fibromialgia con frecuencia han pasado por múltiples pruebas médicas que han sido normales. “no me sacan nada en las pruebas”. Es muy frecuente que hayan visitado varios médicos sin encontrar una explicación a su sintomatología.

En la consulta de reumatología es muy habitual tratar pacientes con fibromialgia. Suele afectar mucho más a mujeres de edad media, pero lo podemos encontrar en varones y también en niños.  Se trata de una de las enfermedades reumáticas más frecuentes.

Una vez conocemos los síntomas del paciente, procedemos a explorarle. Esto nos permite descartar alteraciones que no correspondan a fibromialgia como artritis, artrosis, etc.

Además, en la exploración encontraremos unos puntos característicos dolorosos, son conocidos como los puntos fibromiálgicos.

Se pueden hacer unos análisis de sangre para descartar alteraciones que pueden simular una fibromialgia, sin serlo. Los pacientes con fibromialgia tienen los análisis normales.

El diagnóstico se basa en los síntomas característicos y el descarte de otras enfermedades.

Cuando se le diagnostica fibromialgia a un paciente, esto le suele suponer un alivio, pues encuentran una explicación a su malestar.

Además, se acaba el peregrinar de médicos y de pruebas. Y lo más importante, se puede iniciar un tratamiento adecuado y específico para aliviar los síntomas. Es el primer paso hacia la mejoría.

Por eso es tan importante el diagnóstico precoz y certero de la fibromialgia para el paciente. Debemos saber que no es una enfermedad degenerativa, y que el dolor es real, no es inventado. Hoy en día se sabe que existe una alteración de la percepción del dolor a nivel del sistema nervioso central.

La enfermedad es crónica, y suele tener brotes, que mejoran con el tratamiento. Los tratamientos que tienen evidencia científica de su utilidad en fibromialgia son: educación del paciente, ejercicio físico, psicoterapia cognitivo conductual y algunos fármacos.

Cuando el paciente combina estos abordajes obtiene el máximo beneficio para su enfermedad.

En el enfoque actual del tratamiento de la fibromialgia el paciente cobra un protagonismo activo, pues los pacientes que más se forman y se implican suelen evolucionar mucho mejor.