¿Cómo tratar las quemaduras solares?

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Llega el verano y es tiempo de disfrutar de playa, piscina, salir a caminar por la montaña o pasar largas horas al aire libre, lo que conlleva estar expuesto al sol más tiempo del que estamos acostumbrados.

El sol es la principal fuente de vitamina D, imprescindible para que el organismo pueda absorber el calcio, pero un exceso de exposición solar conlleva grandes riesgos. Por esta razón, el sol hay que tomarlo en su justa medida y siempre con la protección adecuada. Protegerse correctamente del sol es fundamental para obtener los beneficios que aporta al organismo sin perjudicar al mayor órgano de nuestro cuerpo, la piel. Por ello, hay precauciones básicas que debemos tomar, tal como aconseja la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios, como utilizar siempre crema protectora (incluso en los meses de invierno o en los días nublados), evitar la exposición solar en las horas de mayor incidencia (entre las 12:00 y las 16:00h) y proteger la piel, la cabeza y los ojos para evitar quemaduras.

En caso de que, debido a un descuido de las medidas indicadas, se produzca una quemadura solar, es importante que tengamos en cuenta la gravedad de la misma, para determinar si es conveniente acudir al especialista para revisarlas. En los casos más leves, podemos seguir los siguientes consejos en casa.

¿Cómo tratar las quemaduras solares?

Aunque el daño ya está hecho, con el tratamiento de las quemaduras intentamos reducir el dolor, la hinchazón y el malestar. Así pues, podemos:

  • Lavar con suero fresco la quemadura
  • Colocar compresas frías empapadas con suero para calmar la quemazón y el escozor
  • Aplicar una capa fina de crema antiinflamatoria/antibiótica en función del caso (prescrita por el dermatólogo) dos o tres veces al día durante una semana
  • Calmar la quemadura con gel de aloe vera u otros antiinflamatorios naturales en casos de quemaduras leves sin herida
  • En algunos casos, el dermatólogo pautará antiinflamatorios orales para reducir las molestias asociadas a las quemaduras solares.

En cualquier caso, aunque la hinchazón, el enrojecimiento y el dolor remitan, es importante que un dermatólogo nos revise la piel y valore los daños que se hayan causado. A veces las quemaduras nos pasan la factura a largo plazo, por lo que las revisiones dermatológicas periódicas son imprescindibles.

¿Qué riesgos tiene una exposición prolongada?

La protección no adecuada a la radiación ultravioleta puede conllevar :

Aparición de eritemas, que se caracterizan por el enrojecimiento de la piel expuesta al sol y precede a la quemadura.

Quemaduras de primer y segundo grado.

Cáncer de piel y otros trastornos cutáneos.

Cataratas y otros trastornos de la vista.

Envejecimiento prematuro de la piel.

Inhibición del sistema inmunitario.

 

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