Congestión mamaria y mastitis: diferencias y tratamientos

Congestión mamaria y mastitis: diferencias y tratamientos

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Cómo prevenir una mastitis y, en el caso de que aparezca, cómo tratarla es una de las primeras inquietudes que afloran en las mujeres que acaban de ser mamás e inician la lactancia materna, señala Myriam Viudes, matrona del hospital Vithas Madrid La Milagrosa. En primer lugar, es ...

Cómo prevenir una mastitis y, en el caso de que aparezca, cómo tratarla es una de las primeras inquietudes que afloran en las mujeres que acaban de ser mamás e inician la lactancia materna, señala Myriam Viudes, matrona del hospital Vithas Madrid La Milagrosa. En primer lugar, es importante diferenciar entre ingurgitación o congestión mamaria y mastitis. Ésta última suele ser infecciosa y los tratamientos para cada caso son diferentes.

Tras el parto es normal que las mamas presenten una cierta hinchazón y aumente la sensibilidad entre el segundo y sexto día postparto, explica la matrona. En el caso de la ingurgitación o congestión mamaria que se produce en ambas mamas ocurre cuando éstas producen más leche que la que el bebé es capaz de extraer, aumentando en ambos en tamaño y provocando dolor. También hay ocasiones en que se puede producir una obstrucción o mastitis no infecciosa que es uno de los conductos de un pecho se tapona y la leche queda retenida

Las soluciones para resolver la ingurgitación mamaria pasan por:

  • Aplicar calor local previo a las tomas para facilitar que la leche fluya
  • Masajear la zona
  • Llevar a cabo una lactancia a demanda, siendo normal que la demanda sea cada hora y media a dos horas
  • Confirmar que la postura de amamantar sea la correcta
  • Después de la toma, la aplicación de frío local

Generalmente estos síntomas desaparecen a las 48 horas.

La mastitis infecciosa

La mastitis infecciosa se produce por un estancamiento de la leche en los conductos glandulares de una mama y su infección es causada por microorganismos bacterianos. Los casos de mastitis infecciosa que tienen lugar durante el período de lactancia no se suelen producir en etapas tempranas de la lactancia sino que son de aparición más tardía, señala Myriam Viudes.

Las principales causas de este estancamiento pueden ser:

  • Un mal enganche del niño al pecho por lo que éste no se vacía adecuadamente.
  • Grietas en los pezones por mal enganche.
  • Disminución del número de tomas y de la duración de la lactancia

Este tipo de mastitis genera unos síntomas claros como:

  • Fiebre
  • Escalofríos
  • Malestar general
  • Decaimiento
  • Dolor en el pecho
  • Síntomas visibles como hinchazón en el pecho, enrojecimiento y calor localizado

Cómo evitar la mastitis infecciosa

Lo más importante es el correcto vaciado de las mamas, además de:

  • Realizar tomas más frecuentes y a demanda, sin horarios preestablecidos.
  • En cada toma ofrecer una mama y no dar de la otra hasta que no quede completamente vacía.
  • Aplicar calor unos 10 minutos antes de la toma ya que esto facilitará la dilatación de los conductos y será más fácil que se vacíen.
  • Tras la toma,  aplicar frío para aliviar el dolor y disminuir la inflamación. No se debe aplicar frío o calor directamente sobre la piel, porque puede producir quemaduras, hacer sobre un paño o pañuelo.
  • Analgésicos y antiinflamatorios si fuesen necesario.
  • Antibióticos. No automedicarse, en caso de sospecha se debe acudir al médico para que valore el tratamiento adecuado.

¿Es posible amamantar con mastitis?

Sí, efectivamente la mastitis no supone ningún peligro para el bebé. De hecho suspender la lactancia, además de innecesario, puede ser perjudicial. Un destete brusco puede  aumentar el riego de que se produzca un absceso (acumulación de pus), que requeriría intervención quirúrgica, indica la matrona Myiam Viudes.

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