¿Puedo tomar carbohidratos a la hora de cenar?

Existen varias creencias populares en torno a la cena, y todas ellas alertan sobre los peligros de ingerir alimentos que puedan sentarnos mal por comerlos a última hora del día. Como siempre, es importante buscar información contrastada y que racionalice estos miedos para conseguir una dieta equilibrada y que, a la vez, no pasemos hambre y podamos comer lo que nos gusta.

Uno de estos mitos afecta a los carbohidratos, muy mal vistos como parte del menú a partir de media tarde. ¿Se puede tomar carbohidratos a la hora de cenar sin que nos vayan a sentar mal o echen por tierra el esfuerzo de comer bien el resto de día?

La respuesta es simple: sí, podemos tomar hidratos de carbono para cenar, incluso si estamos llevando a cabo una dieta para perder peso. Para poder hacerlo sin ninguna consecuencia negativa, hay que:

  • Elegir los carbohidratos adecuadamente.
  • Prepararlos bien.
  • Tomar la cantidad adecuada.
  • Acompañarlos de otros buenos alimentos.

Es así de fácil, pero pueden surgirnos dudas sobre qué hidratos de carbono son buenos y cuáles no lo son. La diferencia reside en la velocidad a la que nuestro metabolismo los absorbe.

  • Carbohidratos simples: de absorción rápida. Son los que tienen un índice glucémico alto. Por ejemplo, el azúcar simple y todos los derivados (azúcar blanco, moreno, miel, refrescos, zumos comerciales, etc.).
  • Carbohidratos complejos: de absorción lenta. Son los que tienen un índice glucémico bajo. Forman parte de la familia de los cereales y derivados, y también en legumbres, tubérculos, verduras y frutas.

En cuanto a la cantidad, para concretarla debemos tener en cuenta la cantidad de calorías ingeridas durante el resto del día, sabiendo que la mitad de las calorías que debemos ingerir diariamente deben ser hidratos de carbono. Teniendo en cuenta que cada gramo supone unas 4 calorías, podemos hacer el cálculo.

En definitiva, no hay que huir de los carbohidratos, uno de los macronutrientes que necesita nuestro organismo. La clave, como siempre, es saber elegir bien, tomar la cantidad adecuada y acompañarlos de alimentos saludables.

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