¿Sabes cómo han cambiado las lesiones de los accidentes de tráfico en los últimos años?

Este lunes, 21 de marzo, entra en vigor la nueva Ley de Tráfico, que se adapta, a los nuevos tiempos. Pero ¿Cómo han cambiado las lesiones de las víctimas de un accidente de tráfico? Sobre eso, reflexiona la coordinadora de la Unidad de Tráfico del Hospital Vithas Vigo, Dra. Idoya Sanluis Fernández. 

A su juicio, el principal cambio en la seguridad vial se produjo hace 30 años, en 1992, año en el que se hizo obligatorio el uso del cinturón de seguridad en todos los asientos de todos los vehículos. El cinturón “es el elemento más importante para la seguridad pasiva, tanto del conductor como del resto de pasajeros, porque es el único freno del cuerpo en caso de impacto”.

Según su experiencia, “el cinturón de seguridad reduce de tres a uno la probabilidad de muerte en accidente de tráfico, y alcanza su máxima eficacia en caso de vuelco, donde reduce el riesgo de fallecimiento en un 77%”, dice la Dra. Sanluis Fernández. Pese a ello, la Dirección General de Tráfico advierte que, en 2020, 125 personas fallecidas en accidente de tráfico no lo usaban, uno de cada cuatro fallecidos.

La especialista de Vithas Vigo recuerda que las lesiones que se producen como consecuencia de no llevar el cinturón de seguridad son fracturas de cráneo y daños cerebrales, que pueden ser irreversibles y laterales; traumatismos torácicos cerrados de riesgo vital, con lesiones pulmonares, lesiones de grandes vasos, neumotórax, entre otros; lesiones medulares que pueden causar paraplejias o tetraplejias; y las heridas inciso-contusas desfigurantes en el rostro.

Fracturas de cráneo, traumatismos torácicos, lesiones pulmonares, neumotórax, entre las principales consecuencias de sufrir un accidente sin cinturón de seguridad

Sin embargo, las lesiones producidas a consecuencia del uso del cinturón de seguridad son consideradas como leves. Fundamentalmente, se trata de quemaduras por fricción del cinturón en la piel; las contusiones torácicas y fracturas costales o abdominales; y el desplazamiento de prótesis mamarias.

El casco protege la cabeza, no el codo

El uso obligatorio del cinturón llegó 10 años después de otro importante paso en la seguridad vial, ya que, en 1982, se hizo obligatorio el uso del casco en motos y motociclistas. En este caso, la Dra. Sanluis Fernández recuerda que el casco previene “el 44 por ciento de las lesiones craneoencefálicas” en motoristas. Hoy en día ya es extraño, pero muchos recuerdan la imagen del motorista con el casco en el codo y zigzagueando entre los coches para llegar antes a su destino.

Las lesiones más frecuentes entre los motoristas son la conmoción cerebral, el tipo de lesión más leve, ocurren por sacudidas violentas del cerebro, que hacer que la cabeza se mueva en rápida sucesión hacia adelante y hacia atrás; contusiones, que pueden producir hemorragias intracraneales en el punto del impacto o en el lado opuesto; el golpe y contragolpe, que provoca contusiones en un lado del cerebro y en el lado contralateral, al chocar el cerebro contra el cráneo; la lesión axonal difusa, que causa un daño microscópico o “cizallamiento” de las fibras nerviosas en el cerebro; y el daño penetrante, que se produce cuando un objeto perfora el cerebro, pudiendo causar un daño localizado o generalizado.

La coordinadora de la Unidad de Tráfico del Hospital Vithas Vigo recuerda que “el uso del casco de seguridad disminuye la gravedad del traumatismo craneoencefálico en motoristas que sufren accidentes de tráfico, de manera que el uso obligatorio del casco de seguridad ha sido una medida fundamental para disminuir las lesiones craneales, su gravedad y sus secuelas”.

El casco reduce las fracturas creaneales, su gravedad y las secuelas

Más atropellos, el otro lado de la moneda del coche eléctrico

El coche eléctrico es, también, un vehículo silencioso o prácticamente silencioso. Quizás por ello, su generalización ha supuesto un incremento de hasta un 35 por ciento de las probabilidades de ser atropellado respecto de un vehículo con motor de combustión, según un estudio realizado por la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras (NHTSA) de Estados Unidos publicado en España por el RACE.

Del mismo modo, un coche eléctrico tiene un 57% más de probabilidad de atropellar a un ciclista; algo que se suma al incremento del uso de la bicicleta en los últimos años hasta el punto de que el porcentaje de personas que dice usar la bicicleta con alguna frecuencia en España era, en 2019, el 50,7 por ciento, frente al 41,3 por ciento en 2008.

El reposacabezas, un cómodo elemento de seguridad

Paralelamente a los cambios en la legislación, y en el tipo de lesiones, ha habido un cambio en los elementos de seguridad incluidos de serie en los vehículos, especialmente en los turismos.

Actualmente, prácticamente todos los modelos emplean algún tipo de material avanzado que permite absorber gran parte de la fuerza de impacto en un hipotético choque. Además, al ser materiales más ligeros, el peso total del vehículo también ha disminuido, lo que hace que la fuerza (que es masa por velocidad) del impacto, se reduzca.

Los dos elementos de seguridad pasiva más importantes e indispensables en un coche son el cinturón de seguridad y los airbags. Los airbags estallan si la fuerza es lo suficientemente fuerte, reduciendo la gravedad de la colisión y amortiguando el impacto de los ocupantes. Una vez el accidente ha pasado los airbags se desinflan para no producir asfixia y no causar más daños.

Por otra parte, el reposacabezas, aunque parezca un elemento de confort, juega un papel muy importante para evitar el latigazo cervical, y es especialmente útil en casos de colisión por alcance posterior.

Dra. Idoya Sanluis Fernández

En esos casos la cabeza tiende a desplazarse de forma violenta hacia detrás debido a la inercia, por lo que, si llevamos el reposacabezas bien ajustado, el desplazamiento es mucho menor y por lo tanto la gravedad de la posible lesión también se reduce.

En cualquier caso, la Dra. Sanluis Fernández destaca que la mejor prevención es mantener la atención en todo momento, incluso en los desplazamientos cortos y los que se repiten a diario; y observar las normas de circulación vigente, para minimizar las posibilidades de siniestro.

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